Notas del País de la NieveAl principio, era silencio. Al anochecer, el cielo se convirtió en un trozo de terciopelo gris descolorido. El viento giraba bajo los aleros, emitiendo un lúgubre gemido. Me apoyé en la ventana, el cristal cubierto por una fina escarcha, como si alguien hubiera dibujado tótems secretos con dedos helados. El aire tenía una cualidad tensa, como si todo el mundo contuviera la respiración esperando. Entonces, cayó el primer copo de nieve, tan ligero, tan vacilante, como una pluma que se hubiera caído accidentalmente del borde de las nubes.
La verdadera nieve llegó al caer la noche. Ya no caía uno a uno, sino en grupos, en bandadas, en racimos, cayendo desde alturas desconocidas. En el halo anaranjado de las farolas, la nieve no caía verticalmente, sino que giraba y se arremolinaba, bailando un gran y silencioso vals. Ya no eran individuos, sino un río fluido y brillante.
Creado 2025.12.16